Corredores y operadores inmobiliarios, tasadores, rematadores públicos. Estas son las profesiones que nos agrupan en esta Asociación. Todas tienen muchas cosas en común. Interactúan entre sí, se apoyan unas a otras y cuando se poseen en conjunto, ayudan a mantener a flote la economía de quien las ejerce. Dado que nuestro trabajo es irregular y cíclico, cuando una se debilita, aparece la otra que se fortalece.

Sin embargo, no basta a veces esperar buenos tiempos o salir a buscar negocios que no siempre se consiguen fácilmente. Tenemos necesariamente que aprovechar un elemento fundamental para la época en que vivimos, sin el cual difícilmente podamos avanzar y que hará la competencia mucho más desigual para nosotros. Esto es: la tecnología.

Hablar de tecnología y su importancia, no es nada nuevo. Pero no es la intención de este artículo enumerar con qué herramientas contamos, lo cual puede quedar para un análisis futuro. Es mi intención resaltar el desafío que para muchos representa el introducirse a fondo en el uso de este maravilloso instrumento, absolutamente imprescindible hoy en nuestra tarea.

No dudo que habrá muchos colegas que tienen claro este aspecto y lo dominan bien, aplicándolo a su empresa. Pero quizás resulten útiles los conceptos aquí vertidos para impulsarlos a ahondar aun más en el uso de las nuevas herramientas, motivándolos en el continuo aprendizaje. Si es con cursos especializados mejor, pero de no permitirlo los tiempos, la enorme información que existe en Internet y la voluntad de seguir aprendiendo, resultará suficiente.

Están también aquellos que manejan ciertos conocimientos básicos pero tal vez no lo están aprovechando a fondo. A veces se puede tener la sensación que usar tiempo en algo que podría dar similares resultados con métodos tradicionales, no daría beneficios sustantivos. Error. Aunque parezca inútil, es necesario usar los nuevos métodos para crear una imagen de empresa moderna, actualizada. Seguramente comenzaríamos a notar sus resultados ante la aplicación sistemática y continua de los distintos elementos que hoy tenemos a nuestro alcance. Por ello, no nos quedemos sólo con lo que sabemos. Además de aplicarlo siempre, investiguemos sobre nuevos avances tecnológicos y tendencias aplicadas a nuestra profesión. Estar al día nos dará muchas ventajas.

Finalmente están aquellos que rechazan abiertamente la tecnología.  Los GPS, o los celulares inteligentes (Smartphone) y a veces hasta la propia Internet, son elementos que rechinan en sus oídos. Algunos por su edad y con el pretexto de no gustarle, íntimamente piensan que al ser de otra generación les costará mucho entender ciertas cosas. No es éste un argumento válido. El secreto está en la voluntad de aprender. Podrá demorar más o menos, pero si la cabeza funciona, no hay excusas. Preguntar sin temor aunque parezcan tonterías a un familiar, amigo o colega capaz de responder;  el ser un poco autodidacta (hay infinidad de tutoriales gratis en Internet sobre todos los temas); el animarse a “meter los dedos” y hacer uso y abuso de la “prueba y error”, son algunos de los caminos para evolucionar. Es probable que tenga  que machacar y machacar sobre lo mismo hasta tenerlo claro, pero aún después de haberlo logrado, evitar dejar de usar lo aprendido. Debe ser como el entrenamiento de un deportista el cual no puede abandonar. Tal como el físico, la mente necesita una actividad continua para mantenerla en forma y no caer en el “síndrome del jubilado”.

También he visto en gente joven esa actitud de rechazo, quizás por falta de confianza en sí mismo o argumentando la carencia de tiempo, deslindando ese trabajo en otros. Creo importante se entienda la trascendencia de saber usar nosotros mismos las nuevas herramientas, sin dependencia de terceros. Podemos sin duda contar con algún empleado o persona cercana que haga esta tarea en lugar nuestro, pero no debemos caer en el abandono de no aplicarlas nosotros mismos en la medida que se pueda. Es la única forma de mantener los conocimientos frescos, y saber qué hacer cuando no está la persona que normalmente realiza ese tipo de tareas.

En todos los casos, lo necesario es tener la “cabeza abierta”. Puede que a muchos no les guste la tecnología, pero mirémosla como una herramienta necesaria para nuestros fines. Ese es el valor real que posee. Quizás no me gusten los medidores con ultrasonido, pero si lo que pretendo es medir rápidamente las dimensiones interiores de un inmueble, debo aprender a usarlos.

Siempre hubo épocas de cambio. La diferencia es que ahora se suceden a ritmo vertiginoso. Si nos quedamos atrás, otros nos pasarán por arriba. Y no será culpa de la tecnología, sino de nosotros mismos.

 
Autor: Elbio Araújo

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